Trump y su obsesión con el Estanque Reflectante de DC
El Estanque Reflectante de Washington se llenó de algas tras una millonaria reforma, desatando acusaciones de sabotaje por parte de Trump.
Rosa Vela

El Estanque Reflectante de Washington se tiñó de verde pocos días después de una costosa reforma impulsada por Donald Trump. El presidente atribuyó el problema a un sabotaje con cuchillos y químicos, aunque los especialistas apuntan a factores naturales como el calor y el color del nuevo revestimiento.
La polémica transformó un problema de mantenimiento en un asunto de política nacional. El estanque es uno de los monumentos más icónicos del país y su estado actual choca con los planes de la Casa Blanca para celebrar los 250 años de independencia de Estados Unidos.
¿Qué pasó con la reforma?
El gobierno federal invirtió cerca de 16 millones de dólares para vaciar la instalación, aplicar un nuevo recubrimiento azul oscuro y mejorar el control de algas. El objetivo era que el agua reflejara un color similar al azul de la bandera estadounidense.
Sin embargo, pocos días después de la reinauguración, el agua se volvió turbia. Según reportó The Washington Post, la superficie se llenó de algas verdes y partes de la pintura azul comenzaron a desprenderse del fondo.

El Departamento de Interior explicó que la proliferación inicial era un efecto residual de las tuberías. Pero la situación no mejoró, lo que obligó a desplegar un sistema de limpieza con aspiradoras y nanoburbujas, y generó un costo adicional de 1,7 millones de dólares.
El estanque se asienta sobre un terreno pantanoso y tiene un largo historial de filtraciones. Una reforma ejecutada durante el mandato de Barack Obama en 2009 no logró resolver los problemas de fondo, por lo que esta nueva obra se presentó como la solución definitiva.
¿Por qué Trump habla de sabotaje?
El presidente reaccionó al deterioro con mensajes duros en la red Truth Social. Afirmó que «vándalos» habían arruinado el proyecto y aseguró que los responsables usaron algún tipo de cuchillo para hacer un corte de 250 pies en el revestimiento.
También insinuó que alguien vertió químicos en el agua para provocar el crecimiento de las algas. En sus mensajes, advirtió que aplicará penas de hasta 10 años de cárcel a quienes destruyan monumentos federales.
La policía arrestó o multó a unas 10 personas cerca del estanque. Sin embargo, algunos acusados declararon a los medios que solo recogieron trozos de pintura que ya estaban flotando en el agua. Uno de los detenidos fue David Hearn, exatleta olímpico, quien enfrenta cargos por daños a la propiedad, según Fox News.
Un documento interno obtenido por The New York Times reveló que no existen pruebas de que los cortes en el revestimiento hayan causado la plaga de algas. A pesar de eso, el mandatario insistió en que el problema fue provocado intencionalmente por la «izquierda radical».
¿Qué dicen los expertos?
Los especialistas en mantenimiento de piscinas señalan que el nuevo diseño podría haber empeorado la situación. Steve Goodale, un experto consultado por medios locales, explicó que el color azul oscuro absorbe más luz solar. Eso calienta el agua y acelera la reproducción de algas.
El clima también jugó en contra. El intenso calor y la humedad de junio en Washington crearon las condiciones ideales para el crecimiento orgánico. Además, al tratarse de un estanque poco profundo, el agua se calienta con mucha rapidez.

Rosalina Stancheva Christova, profesora de la Universidad George Mason, analizó muestras del agua y confirmó a la BBC que las algas presentes son de una especie inofensiva. No representan peligro para los humanos ni para la fauna local, aunque sí arruinan la estética del monumento.
Para resolver el problema, el Servicio de Parques Nacionales tuvo que aplicar peróxido de hidrógeno y otros químicos. El proceso busca limpiar el agua sin dañar el ecosistema marino que rodea la Explanada Nacional.
¿Qué implicaciones políticas tiene?
Para Trump, el estado del estanque es un revés simbólico. Planeaba usar el monumento como escenario central para la celebración del 4 de julio, que este año marca los 250 años de independencia del país.
El presidente ya reconoció que la piscina probablemente no estará lista para esa fecha. Incluso sugirió que será necesario vaciarla por completo y volver a llenarla para reparar los daños.
Sus críticos sostienen que la indignación presidencial por el estanque funciona como una cortina de humo. Afirman que la polémica desvía la atención de temas más graves, como las tensiones en Medio Oriente y el aumento en el precio de los combustibles.
El Estanque Reflectante no es solo una piscina decorativa. Es el lugar donde Martin Luther King Jr. pronunció su discurso «Tengo un sueño» y donde se realizaron protestas históricas. Cualquier cambio en su estructura suele generar un debate público intenso.
Por ahora, el monumento sigue bajo reparación. La gran incógnita es si el gobierno logrará recuperar el color azul que prometió o si el estanque volverá a su estado natural, dominado por el entorno pantanoso de la capital.
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Autor
Rosa VelaPeriodista egresada de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Especializada en la cobertura de coyuntura nacional, política y noticias deportivas.

