ICE implementará cámaras corporales en sus agentes
ICE adelantó la entrega de cámaras corporales para sus agentes a finales de agosto, pero la agencia mantendrá el control total sobre qué videos se hacen públicos.
Rosa Vela

Los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) usarán cámaras corporales antes de que termine agosto. Así lo confirmó David Venturella, director interino de la agencia bajo la administración de Donald Trump, tras meses de intensos reclamos públicos y presiones del Congreso.
El plan original establecía finales de septiembre como fecha límite, pero ICE aceleró la entrega de los dispositivos. La urgencia responde a las fuertes críticas recibidas tras la muerte de los inmigrantes Lorenzo Salgado Araujo, en Houston, y Johan Sebastián Durán Guerrero, en julio, donde los agentes involucrados no portaban cámaras que documentaran los operativos.
Para la comunidad latina y los defensores de derechos humanos, la medida representa un avance necesario para vigilar el comportamiento de la policía migratoria. Sin embargo, la política que regula cómo y cuándo se harán públicos los videos ha generado dudas sobre la verdadera transparencia del programa.
¿Qué dice la nueva política de ICE?
La normativa interna exige que los agentes activen sus cámaras durante actividades rutinarias. Esto incluye detenciones migratorias, ejecución de órdenes de arresto o cateo, e intervenciones en posibles emergencias. No obstante, prohíbe grabar a personas que participen exclusivamente en actividades protegidas por la Primera Enmienda, como protestas pacíficas.
El punto más polémico de la política se refiere a la publicación de las grabaciones. Según The Associated Press, ICE estableció que los videos de tiroteos o incidentes con lesiones graves solo serán divulgados si el director determina que hacerlo responde a los «mejores intereses del organismo».

El protocolo dicta que, tras un incidente grave, un comité de líderes y abogados de ICE revisará las imágenes para recomendar su publicación. Si la decisión es favorable, el video podría divulgarse en un plazo de 72 horas. Sin embargo, el director tiene la autoridad absoluta para bloquear o retrasar indefinidamente la publicación invocando «circunstancias específicas y convincentes».
Incluso cuando las grabaciones salgan a la luz, ICE censurará información visual que permita identificar a sus agentes. Esto incluye difuminar rostros, nombres y números de placa argumentando razones de privacidad y seguridad para su personal.
¿Por qué el cambio de postura en el gobierno?
La implementación de estas cámaras tiene un largo historial de idas y vueltas políticas. El gobierno de Joe Biden había emitido una orden ejecutiva en 2022 que exigía a las agencias federales, incluyendo el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), adoptar el uso de cámaras corporales.
Pero cuando Donald Trump regresó al poder, detuvo temporalmente ese proceso. En las primeras semanas de su gobierno, varios reportes indicaron que los agentes de la Patrulla Fronteriza e ICE habían recibido instrucciones de suspender el uso de cámaras por supuestos motivos de «mitigación de riesgos».

La presión cambió tras varios incidentes mortales. Activistas, familias de las víctimas y legisladores demócratas exigieron respuestas. Los congresistas incluso condicionaron la aprobación de fondos federales a que el DHS retomara el programa de cámaras para evitar abusos durante las redadas migratorias.
El director interino, David Venturella, defendió su gestión asegurando que la política de ICE es similar a la de otras agencias federales. «Estamos comprometidos con la transparencia y la rendición de cuentas, y estamos encaminados a equipar a todos nuestros oficiales en el campo», declaró.
¿Qué significa esto para los inmigrantes?
Para la comunidad migrante, la presencia de cámaras corporales es una herramienta de doble filo. Por un lado, puede disuadir a los agentes de utilizar fuerza excesiva, sabiendo que sus acciones están siendo grabadas de forma independiente.
Por otro lado, la falta de garantías sobre la publicación de esos videos preocupa a los activistas. En incidentes recientes, videos grabados por testigos con sus teléfonos celulares lograron desmentir las versiones oficiales de ICE. Los críticos temen que, con el control total sobre sus propias grabaciones, la agencia solo publique fragmentos que la favorezcan y oculte los que evidencien abusos.
Tom Homan, el «zar de la frontera» de Trump, confirmó recientemente que la agencia está evaluando sus métodos de entrenamiento tras las muertes recientes, pero defendió el profesionalismo de sus casi 30 000 empleados, calificando los incidentes fatales como «casos raros».
A partir de agosto, al menos un agente en cada equipo de arresto de ICE deberá llevar su cámara encendida. Para los latinos, la recomendación sigue siendo conocer sus derechos básicos, documentar de forma segura cualquier operativo presenciado y contactar a un abogado si son interceptados por las autoridades migratorias.
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Autor
Rosa VelaPeriodista egresada de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Especializada en la cobertura de coyuntura nacional, política y noticias deportivas.

