Trump en la mira: Crece división interna por plan en Irán
Donald Trump enfrenta divisiones internas por Irán mientras la guerra se alarga y amenaza con subir más los precios en Estados Unidos.
Rosa Vela

La presión dentro del gobierno de Donald Trump sobre la guerra en Irán aumentó en las últimas horas. La Casa Blanca enfrenta diferencias internas sobre cómo seguir un conflicto que ya se volvió más costoso y más largo de lo previsto.
Según NBC News, Trump está “exasperado” porque su equipo de seguridad nacional no logra una línea común. Un aliado del presidente dijo que no esperaba tanta dificultad para lograr un acuerdo con Teherán. La disputa importa más allá de Washington. Cada desacuerdo sobre Irán afecta la estabilidad de Medio Oriente y, por extensión, los precios que pagan las familias en Estados Unidos.
¿Qué desató la molestia de Trump?
El punto de quiebre fue la falta de una estrategia unificada. Trump habría expresado su frustración en una reunión reciente con asesores de seguridad nacional. La Casa Blanca negó un choque interno. La secretaria de prensa Karoline Leavitt afirmó que la información era falsa y que el presidente confía en su equipo.

Aun así, otras fuentes describen un ambiente tenso. El presidente habría “estallado” durante una reunión y que incluso levantó la voz con lenguaje fuerte. El trasfondo es la guerra con Irán, que empezó hace 5 meses. El conflicto se agravó tras ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel sobre Teherán.
Trump esperaba una salida más rápida. Pero las negociaciones con Irán se estancaron y el alto el fuego interino terminó debilitado. La situación se volvió más difícil cuando hubo nuevos ataques cruzados. Irán golpeó bases estadounidenses en la región y Washington respondió con más bombardeos.
¿En qué discrepan sus asesores?
La división gira en torno al nivel de presión militar. Un sector cree que Estados Unidos debe mantener o intensificar los ataques contra Irán. En ese grupo figuran el secretario de Defensa Pete Hegseth y voces cercanas al gobierno israelí. Para ellos, más fuerza podría obligar a Teherán a negociar.

En el otro extremo están el vicepresidente JD Vance y el presidente del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine. Ambos cuestionan cuánto se ganaría con una escalada prolongada. La preocupación no es solo política. Caine habría advertido sobre el desgaste de municiones y sobre la necesidad de cuidar el inventario militar estadounidense.
El Pentágono, por su parte, negó descoordinación. Su portavoz, Sean Parnell, aseguró que las fuerzas están listas para ejecutar cualquier orden presidencial. Esa declaración busca mostrar unidad, pero no borra las diferencias. En guerras largas, la discrepancia sobre objetivos suele pesar más que la fuerza del discurso público.
¿Qué riesgos trae la falta de consenso?
La principal amenaza es estratégica. Sin un objetivo claro, una guerra puede seguir avanzando sin una salida visible. Reuters advirtió que Trump intenta salir del conflicto, pero tropieza con nuevas rondas de ataques y un alto el fuego frágil. Eso deja pocas opciones limpias sobre la mesa.
También crece el riesgo de extensión regional. Irán ya atacó objetivos en Bahréin y Kuwait, y la guerra empezó a tocar más actores de Medio Oriente. Los mercados energéticos siguen atentos. Si la tensión sube, el costo del petróleo puede volver a aumentar con rapidez.
El problema para Trump es doble. Necesita mostrar fuerza, pero también evitar una guerra larga que desgaste su capital político. Reuters informó que Trump incluso suspendió temporalmente la campaña de bombardeos cuando sus mandos advirtieron límites operativos. Eso sugiere que el margen militar no es infinito.
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Autor
Rosa VelaPeriodista egresada de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Especializada en la cobertura de coyuntura nacional, política y noticias deportivas.
