Denuncian alimentación forzada a migrantes en huelga de hambre
Un informe expone que ICE habría forzado alimentación a migrantes en huelga de hambre, en medio de denuncias por abuso y represalias.
Rosa Vela

Un informe revisado por The Guardian revela que ICE sometió al menos a 1 persona en huelga de hambre a alimentación forzada, hidratación forzada o cateterismo urinario. La denuncia ha reavivado críticas sobre el trato médico dentro de los centros de detención migratoria.
La práctica fue documentada por el Cuerpo de Servicios de Salud de ICE, conocido como IHSC, en un informe publicado en línea en febrero. El documento menciona a una persona anónima que dejó de comer entre octubre y diciembre del año pasado.
Organizaciones médicas y de derechos humanos consideran que estos procedimientos pueden equivaler a tortura. El hallazgo llega en medio de nuevas protestas por condiciones insalubres, negligencia médica y represalias en centros de detención.
¿Qué reveló el informe médico de ICE?
El documento del IHSC, citado por The Guardian, confirma por primera vez que se usaron medidas médicas forzadas contra una persona detenida que se negó a comer. Entre esas medidas figuran alimentación forzada, hidratación forzada, cateterismo urinario forzado y extracciones de sangre involuntarias. Según el informe, al menos 7 personas detenidas estaban en huelga de hambre en febrero de este año. El mismo texto también calcula un presupuesto de 4 504,75 dólares para “atención médica externa” de pacientes en huelga de hambre.

Además, el IHSC proyectó 168 928,01 dólares para el año fiscal 2026. Ese monto se calculó con base en costos del año anterior, lo que sugiere que ICE prevé más casos de huelgas de hambre y atención médica asociada. El Departamento de Seguridad Nacional, DHS, no respondió qué tipo de tratamiento forzoso recibió el detenido citado en el informe. Tampoco aclaró si hubo más casos similares después de febrero. La falta de respuesta oficial alimenta dudas sobre la supervisión sanitaria dentro de los centros. También abre preguntas sobre cuánto control judicial existe antes de ordenar una intervención forzada.
¿Qué ocurrió en Delaney Hall y Adelanto?
Entre mayo y junio, unos 300 migrantes iniciaron una huelga de hambre y trabajo en Delaney Hall, en Nueva Jersey. Las protestas surgieron por condiciones insalubres, negligencia médica y lo que describieron como “tortura” física y psicológica. La administración Trump negó en repetidas ocasiones que los detenidos estuvieran rechazando la comida como forma de protesta. Sin embargo, abogados y defensores sostienen que sí hubo huelga y que la presión sobre los internos aumentó con el paso de los días.

Fotografía de archivo de un mensaje de rechazo a los centros de detención migratorios del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). EFE/Erik S. Lesser
Las manifestaciones frente al centro ganaron visibilidad nacional. Hubo arrestos de manifestantes, tensiones con la policía y presencia de congresistas que acudieron a las puertas del centro para exigir supervisión. La huelga también llegó al centro de Adelanto, en California. Abogados de ImmDef denunciaron que personas en protesta fueron inmovilizadas con bridas, amenazadas con gas lacrimógeno, aisladas o trasladadas a otros centros del ICE.
Los funcionarios, según la cobertura citada, negaron represalias. Dijeron que uno de los internos de Houston que lideró la huelga en Adelanto recibió medidas disciplinarias por faltas menores al reglamento del centro. Sarah Houston, abogada principal de ImmDef, consideró que el informe representa una “admisión flagrante” de que el gobierno sabe que las huelgas existen. También afirmó que nadie se declara en huelga si no está desesperado.
¿Puede ICE obligar legalmente a alimentarlos?
ICE necesita primero una orden de un juez federal para alimentar por la fuerza a una persona detenida en huelga de hambre. Esa exigencia judicial pretende crear un control previo, aunque abogados dicen que en la práctica es limitado. Eunice Cho, abogada de inmigración, señaló que muchas personas detenidas no tienen representación legal. Por eso, incluso si la orden judicial existe, para muchos migrantes el debido proceso es casi simbólico.
Una vez emitida la orden, el procedimiento puede comenzar de inmediato. El problema, según especialistas, es que el detenido ya llegó a una etapa de vulnerabilidad extrema. La alimentación forzada suele implicar una sonda nasogástrica introducida por la nariz. Ese proceso puede causar dolor, náuseas, sangrado y, en casos graves, lesiones internas.
Si la sonda se coloca mal, o si la persona se resiste mientras está inmovilizada, el riesgo médico aumenta. El propio informe citado recuerda que puede haber perforación de órganos y otras complicaciones graves. La práctica ha sido condenada internacionalmente durante años. Su uso en Guantánamo, a comienzos de los 2000, generó rechazo de expertos y fue descrito como brutal por grupos de derechos humanos.
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Autor
Rosa VelaPeriodista egresada de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Especializada en la cobertura de coyuntura nacional, política y noticias deportivas.
