Trump pierde apoyo latino, ¿qué efecto tiene en los demócratas?
Donald Trump pierde respaldo latino por redadas y economía, pero los demócratas aún deben convencer a un electorado indeciso.
Rosa Vela

El apoyo latino a Donald Trump se ha debilitado durante su segundo mandato. Sin embargo, ese desencanto todavía no se transforma automáticamente en votos demócratas. La comunidad latina representa cerca del 15% del electorado nacional. Por eso, su participación puede definir carreras cerradas al Senado y la Cámara de Representantes.
En 2024, Trump obtuvo 48% del voto latino. Ese resultado representó un aumento de 12 puntos frente a 2020, según el Pew Research Center. El avance republicano se apoyó en hombres latinos trabajadores, comunidades fronterizas y votantes preocupados por inflación y seguridad. Ahora, las redadas migratorias y el costo de vida han cambiado parte del escenario. Pero los demócratas todavía enfrentan dificultades para convencer a quienes abandonan a Trump.
¿Por qué Trump está perdiendo apoyo?
Uno de los principales factores es la política migratoria. Muchos votantes apoyaron deportaciones enfocadas en personas con antecedentes criminales. Después, presenciaron operativos que afectaron a trabajadores, padres, residentes legales y familias mixtas. Esa diferencia entre promesa y experiencia cambió percepciones. Una encuesta de Equis Research publicada en marzo encontró que 62% de los latinos creía que Trump quería deportar a tantas personas como fuera posible.
El mismo estudio indicó que 65% consideraba que la política migratoria del presidente “va demasiado lejos”. La preocupación también alcanza a ciudadanos estadounidenses. Una investigación citada por El Tiempo señaló que 52% de los latinos teme una posible deportación propia o de alguien cercano. Ese temor modifica conductas cotidianas.

Algunas familias evitan hospitales, escuelas, iglesias o desplazamientos innecesarios. La economía es el segundo factor decisivo. Los latinos sienten los aumentos cuando compran alimentos, pagan renta o llenan el tanque. El precio de la gasolina tiene un efecto político inmediato. También impactan los aranceles, el costo de los materiales y la reducción de empleos. Una encuesta de la Universidad Internacional de Florida encontró que 67% de los latinos desaprobaba la gestión presidencial.
El deterioro también aparece entre quienes votaron por Trump. Según Pew, su aprobación entre votantes latinos republicanos cayó casi 27 puntos desde enero de 2025. Aun así, el Partido Republicano conserva apoyo en regiones específicas. El sur de Texas mantiene una fuerte preocupación por la frontera. Florida también continúa siendo un bastión republicano. Muchos cubanoamericanos respaldan a Trump por su postura contra Cuba y el socialismo.
¿Por qué los demócratas no capitalizan el descontento?
La primera razón es la falta de confianza. Muchos latinos sienten que ambos partidos los buscan durante las campañas y después los ignoran. Un informe citado en el contenido base indica que 71% no vio publicidad política en español durante el último año. Esa ausencia deja un vacío comunicativo. También transmite que los partidos no conocen las diferencias entre mexicanos, puertorriqueños, cubanoamericanos, centroamericanos y sudamericanos.
El electorado latino no es uniforme. Sus prioridades varían según edad, región, religión, generación migratoria y situación económica. Mike Madrid, estratega republicano y analista del voto latino, describió el fenómeno como una “desalineación” partidaria. La idea es sencilla. Muchos latinos ya no se sienten leales a una organización política específica.
Además, algunos demócratas no han presentado una respuesta económica clara. El rechazo a las redadas puede movilizar, pero no basta para ganar. Los votantes también quieren pagar menos por alimentos. Buscan vivienda accesible, empleo estable y atención médica de calidad. La política migratoria puede abrir una puerta. Pero la economía debe completar el mensaje.
Los triunfos de Zohran Mamdani en Nueva York y Abdul El-Sayed en Míchigan muestran que el ala progresista puede movilizar a parte del electorado. Sin embargo, esos resultados no significan que todos los latinos apoyen una agenda progresista. En estados rurales y fronterizos, los candidatos necesitan mensajes más pragmáticos.
Un ejemplo es el distrito 4 de Washington. En el condado de Yakima, los latinos representan más de 50% de la población. La agricultura local depende de trabajadores migrantes. Las redadas han generado temor y dificultades para encontrar mano de obra. Un candidato demócrata puede criticar las redadas. Pero también debe explicar cómo afectan las cosechas, los precios y los negocios locales.
¿Qué necesitan hacer los partidos?
Los demócratas tienen una oportunidad, pero no una garantía. Primero deben hablar sobre migración y economía al mismo tiempo. El mensaje podría explicar que las redadas no solo separan familias. También afectan agricultura, construcción, cuidado de personas y servicios. Un análisis citado por La Opinión relacionó el aumento del control migratorio con pérdidas de empleos en varias ciudades.

Segundo, necesitan invertir en publicidad en español. La comunidad debe recibir propuestas concretas, no solamente advertencias sobre Trump. Tercero, deben desarrollar presencia local. Los votantes responden más a candidatos que visitan barrios, iglesias, negocios y organizaciones comunitarias. Los republicanos también enfrentan una decisión difícil. Podrían conservar la base de Trump o reducir el tono de las redadas para recuperar independientes.
Una encuesta de UnidosUS encontró que 1 de cada 5 votantes latinos sigue indeciso rumbo a noviembre. Ese grupo puede definir elecciones cerradas en Texas, Arizona, Nuevo México, Nevada, Georgia y Carolina del Norte. Los latinos también pueden definir decenas de distritos de la Cámara. Por eso, las campañas deben competir en español y con propuestas verificables. El Partido Demócrata no puede asumir que todo desencanto con Trump se convierte en apoyo automático. El Partido Republicano tampoco puede suponer que su ventaja de 2024 permanece intacta.
¿Qué puede pasar en noviembre?
El escenario más probable es un voto latino dividido. Algunos electores pueden apoyar a candidatos demócratas para el Congreso y republicanos en cargos locales. Otros podrían abstenerse. La desilusión con ambos partidos puede reducir la participación, especialmente entre jóvenes y votantes recientes. También podría crecer el voto de castigo.
Las familias afectadas por redadas, inflación o pérdida de empleo pueden acudir a las urnas para expresar su rechazo. La clave será la movilización. Un partido puede ganar el debate nacional y perder por no contactar a los votantes locales. Para la comunidad latina, la elección tendrá consecuencias concretas. Congreso, gobernadores y legislaturas influirán en migración, vivienda, empleo y salud.
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Autor
Rosa VelaPeriodista egresada de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Especializada en la cobertura de coyuntura nacional, política y noticias deportivas.

