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Demanda masiva a Trump por nueva ola de aranceles

25 estados demandan a Donald Trump por nuevos aranceles globales y advierten que subirán los precios para familias y empresas.

Rosa Vela

Rosa Vela

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Demanda masiva a Trump por nueva ola de aranceles

Una coalición de 25 estados demandó este lunes a la administración de Donald Trump por su nueva ronda de aranceles globales. Los fiscales generales sostienen que la medida es ilegal y que encarecerá la vida cotidiana en todo el país.

La querella fue presentada ante el Tribunal de Comercio Internacional de Estados Unidos. Los estados piden suspender los gravámenes, declararlos inválidos y ordenar el reembolso de los aranceles ya pagados por importadores.

El caso abre un nuevo frente judicial contra la política comercial de la Casa Blanca. También vuelve a poner en disputa el alcance del poder presidencial para imponer impuestos a las importaciones sin una aprobación más clara del Congreso.

¿Qué aranceles están en disputa?

Los nuevos gravámenes oscilan entre 10% y 12,5% para la mayoría de los productos afectados. La medida alcanza importaciones de 60 países y economías, según la demanda presentada por los estados. Los demandantes afirman que esos países representan el 99,4% del volumen total de bienes que compra Estados Unidos al exterior. En otras palabras, el impacto no sería marginal, sino sistémico para la economía.

La fiscal general de Nueva York, Letitia James, dijo que Trump intenta aumentar otra vez “los impuestos” a familias y empresas. También acusó a la administración de buscar una ruta alterna tras perder en tribunales previos. Los estados advierten que el efecto llegará a precios muy concretos. Mencionan alimentos, materiales de construcción, artículos para el hogar y productos de uso diario.

¿En qué se basan los estados?

La disputa se centra en la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974. Los estados sostienen que la Casa Blanca usó esa norma para rehacer aranceles ya cuestionados por los tribunales. Según la demanda, la USTR aceleró investigaciones en 60 economías sin consultas individuales obligatorias. Los fiscales también cuestionan que se impusieran tasas casi idénticas a países con realidades comerciales muy distintas.

La oficina comercial argumenta que la medida responde a prácticas de trabajo forzoso en cadenas de suministro internacionales. Sin embargo, los estados dicen que esa justificación no guarda una relación racional con aranceles globales tan amplios.

Además, la demanda acusa inconsistencias en las excepciones. Señala que la USTR excluyó algunos productos, como carne congelada de Brasil, aunque antes los había vinculado con trabajo forzoso. Esa contradicción fortalece la tesis de los estados. Sostienen que la administración no está corrigiendo una práctica específica, sino sustituyendo una política anulada por otra casi igual.

¿Cómo responde la Casa Blanca?

La administración Trump defendió la legalidad de los aranceles. El portavoz Kush Desai afirmó que Estados Unidos usa su autoridad legal para eliminar prácticas comerciales que dañan a la economía nacional. Desai añadió que los controles débiles contra productos hechos con trabajo forzoso perjudican a los trabajadores estadounidenses. También aseguró que los aranceles de la Sección 301 son una herramienta sólida desde el primer mandato de Trump.

La Casa Blanca intenta así defender una estrategia comercial de línea dura. Pero el nuevo litigio llega después de otros reveses judiciales, lo que complica su narrativa de autoridad intacta. La gobernadora Kathy Hochul fue más directa.  Dijo que los aranceles son “un impuesto para las familias trabajadoras” y advirtió sobre mayores costos en la canasta básica y la construcción. El caso también tiene una dimensión política. Oregón, California y Arizona encabezan el grupo demandante, y detrás de ellos hay otros 22 estados gobernados por demócratas.

¿Qué impacto puede tener en las familias?

Para las familias latinas, el efecto de los aranceles no es abstracto. Un impuesto más alto a las importaciones suele trasladarse a precios finales más caros. Eso golpea alimentos, ropa, materiales y electrodomésticos. Los sectores de vivienda y construcción también podrían sentir presión. Oxford Economics ya había advertido que los aranceles encarecen insumos clave como acero, aluminio y cobre.

Eso importa en estados con fuerte crecimiento urbano y alta demanda de alquiler. Si suben los costos de materiales, también puede aumentar el precio de reparar y levantar viviendas. Los pequeños negocios tampoco quedan fuera. Importadores y distribuidores dicen que los aranceles reducen márgenes y obligan a subir precios o a recortar inventario.

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Rosa Vela

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Rosa Vela

Periodista egresada de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Especializada en la cobertura de coyuntura nacional, política y noticias deportivas.

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