ONU exige aclarar muertes de migrantes bajo custodia de ICE
La ONU pidió investigar las muertes bajo custodia de ICE y alertó sobre más de 60 000 detenidos en un sistema en expansión.
Rosa Vela

La ONU pidió a Estados Unidos que investigue de forma independiente las muertes de migrantes bajo custodia de ICE. El llamado llega tras 19 fallecimientos en 2026 y una expansión acelerada del sistema de detención migratoria.
El Alto Comisionado Volker Türk advirtió que la falta de transparencia debilita la rendición de cuentas. También reclamó garantías para las familias y más información sobre el paradero de detenidos durante traslados.
¿Por qué intervino la ONU?
La preocupación de Naciones Unidas no se limita al número de muertes. También apunta a las condiciones dentro de los centros de detención, donde se reportan fallas sanitarias y episodios de hacinamiento.
Según la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, 5 de las muertes oficiales de 2026 fueron catalogadas como suicidios. Ese dato elevó la alarma sobre la salud mental en custodia.

Türk sostuvo que la ausencia de claridad sobre cada fallecimiento impide exigir responsabilidades. La ONU también pidió medidas urgentes para evitar más muertes y proteger a las personas bajo custodia migratoria.
La ONU ya había alertado a comienzos de año sobre la deshumanización de los migrantes. En enero, el organismo pidió frenar prácticas que, según dijo, afectan el debido proceso y la unidad familiar.
¿Qué pasa dentro de los centros?
ICE opera con una red de detención mucho más grande que hace 1 año. De acuerdo con el balance citado por la ONU, la población detenida pasó de 40 000 a 60 000 personas.
El organismo internacional también señaló planes para llevar esa cifra a 90 000 antes de fin de año. Ese crecimiento preocupa porque amplía la presión sobre médicos, custodios y sistemas de supervisión. Las denuncias sobre el trato incluyen atención médica insuficiente, comida de mala calidad y brotes de enfermedades en instalaciones hacinadas. También se mencionan denuncias por uso de la fuerza.
El Departamento de Seguridad Nacional sostiene que la tasa de muerte en custodia sigue siendo baja en relación con la población detenida. Aun así, el número absoluto de muertes sigue subiendo. La Administración para la Salud Mental y el Abuso de Sustancias señala que el aislamiento y la incertidumbre pueden agravar crisis emocionales. En custodia, esos factores requieren vigilancia constante.
¿Qué responde Estados Unidos?
El Departamento de Seguridad Nacional rechazó la idea de un aumento inusual en las muertes. Afirmó que no existe un “pico” de fallecimientos y que las instalaciones son auditadas con regularidad.
DHS aseguró que los detenidos reciben comida, agua, cobijas y atención médica. También dijo que existen oportunidades para comunicarse con familiares y abogados.
Sin embargo, ICE cambió recientemente su política de reporte. Ahora solo registra muertes ocurridas mientras la persona está físicamente bajo custodia.
Eso deja fuera casos de migrantes que enferman en detención, son trasladados a un hospital, salen del centro y luego fallecen. Para los críticos, ese cambio puede ocultar parte del problema real.
El Departamento de Justicia y otras agencias federales suelen recalcar que toda investigación debe preservar evidencia y notificar a las familias. La ONU insiste en que ese estándar debe cumplirse también en los casos migratorios.
¿Qué significa para las familias latinas?
Para muchas familias latinas, el debate no es abstracto. Un familiar detenido necesita acceso médico, seguimiento y comunicación clara. Cuando eso falla, la angustia se multiplica.
La falta de información sobre traslados y estados de salud complica la labor de los parientes. En algunos casos, ni siquiera se sabe en qué centro está la persona detenida.

Esa opacidad golpea más a comunidades con barreras de idioma o recursos limitados. También aumenta el temor entre quienes tienen procesos migratorios abiertos o casos de asilo.
Las organizaciones civiles piden que se publiquen datos completos y verificables. También quieren investigaciones independientes, no solo revisiones internas del propio sistema de detención.
La Unión Estadounidense de Libertades Civiles ha documentado durante años problemas similares en centros migratorios. Su postura coincide con la de la ONU en un punto central: la supervisión externa es imprescindible.
¿Qué puede pasar ahora?
La presión internacional podría impulsar nuevas auditorías y más supervisión federal. Pero el cambio real dependerá de si el gobierno acepta abrir los datos y corregir fallas estructurales.
También podría crecer la atención del Congreso. Los legisladores que siguen el tema migratorio podrían pedir comparecencias y revisar la expansión de la detención.
Si continúan las muertes, el debate sobre ICE será cada vez más duro. La combinación de más detenidos, más denuncias y menos transparencia aumenta la exigencia pública.
Por ahora, la ONU dejó claro su mensaje. No basta con contabilizar fallecimientos. Hace falta explicar cada caso, proteger a las familias y prevenir más tragedias.
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Autor
Rosa VelaPeriodista egresada de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Especializada en la cobertura de coyuntura nacional, política y noticias deportivas.
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