Hijo de mexicano baleado por ICE en Texas exige justicia
Familia y LULAC exigen justicia e investigación tras la muerte de un mexicano a manos de un agente de ICE en Houston, Texas.
Juan Mori

Un hombre mexicano murió el martes en Houston, Texas, tras un operativo de arresto migratorio. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) confirmó que un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) disparó su arma durante el procedimiento. Según el comunicado oficial, la víctima intentó evadir su arresto. La agencia sostuvo que el conductor embistió un vehículo de ICE y utilizó su auto como arma contra un agente. Por esa razón, aseguran, el oficial disparó en defensa propia. La víctima fue identificada como Lorenzo Salgado Araujo. Llevaba casi 35 años viviendo en Estados Unidos. Su familia y organizaciones defensoras de migrantes ya exigen una investigación independiente del caso. El hecho ocurrió en el vecindario del East End, una zona con fuerte presencia de la comunidad latina en Houston. La noticia se difundió rápidamente en redes sociales, generando indignación entre vecinos y organizaciones comunitarias.
El testimonio del hijo golpea la opinión pública
Ronaldo Salgado, hijo de la víctima, publicó una declaración en redes sociales horas después del incidente. Describió a su padre como un hombre trabajador, dedicado por completo a su familia. Contó que Salgado Araujo se dedicaba a la construcción desde hace décadas. Con ese trabajo mantenía a su esposa y a sus tres hijos en Houston. De acuerdo con el hijo, su padre tramitaba en ese momento un permiso de trabajo por vías legales. Esa mañana se dirigía a su empleo, según su relato, para recoger a sus compañeros de trabajo. El joven fue categórico al calificar la muerte como injusta.
LULAC exige explicaciones y ofrece recompensa
La Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC) organizó una conferencia de prensa tras conocerse el caso. La organización pidió que se abra una investigación exhaustiva sobre el uso de fuerza letal. Roman Palomares, presidente de LULAC, insistió en que el proceso debe ser riguroso. La organización remarcó que el comunicado del DHS no puede tomarse como la única versión de los hechos. Durante el evento, LULAC mostró fotografías del momento del arresto. Una de ellas muestra el vehículo que, según la agencia federal, fue usado como arma contra los agentes. Los representantes de LULAC señalaron que el auto no presentaba daños visibles, lo que pone en duda el relato oficial. La organización también difundió una imagen donde se observa a varios agentes federales rodeando el vehículo durante el momento de la detención. Para LULAC, ese material fotográfico contradice la narrativa presentada por el DHS horas antes.
Dudas sobre la necesidad del disparo
Lupe Torre, vicepresidenta nacional de LULAC para el suroeste del país, cuestionó directamente la decisión del agente. Preguntó públicamente por qué se recurrió a fuerza letal en ese operativo. Domingo García, también integrante de la organización, fue más allá en sus críticas. Advirtió que los agentes federales no deberían ejercer funciones policiales dentro de comunidades civiles. García recordó otros casos similares donde, según él, las autoridades ofrecieron explicaciones que luego resultaron incompletas o engañosas. Como parte de la presión pública, LULAC ofreció una recompensa de 5,000 dólares. Buscan así obtener videos que ayuden a esclarecer lo ocurrido esa mañana.
Un patrón de muertes bajo custodia migratoria
El caso de Salgado Araujo no es un hecho aislado. En abril pasado, una investigación reveló fallas graves en la atención médica dentro de los centros de detención de ICE. El estudio, publicado en la revista JAMA, analizó las muertes bajo custodia desde 2004 hasta enero de este año. Encontró que las deficiencias del sistema se agravaron durante las últimas dos décadas. Según los datos, hubo 18 muertes entre octubre pasado y el 19 de enero. Esa cifra representa una tasa anualizada de 88.9 muertes por cada 100,000 personas detenidas.
La tasa de mortalidad más alta en dos décadas
Los investigadores compararon esta cifra con los registros históricos de la agencia. Encontraron que la tasa de mortalidad alcanzó su punto más alto en 22 años. En 2004, la tasa llegó a 127.7 muertes por cada 100,000 detenidos. Después bajó de forma constante hasta 2020, cuando se registró un repunte durante la pandemia de COVID-19. Tras ese aumento temporal, la tasa volvió a descender. Sin embargo, desde el año fiscal 2024 ha crecido de manera sostenida. Solo en lo que va de 2026, otras diez personas murieron bajo custodia de ICE.
Menos transparencia en los reportes oficiales
El estudio también documentó un cambio preocupante en la manera en que ICE informa sobre estas muertes. La agencia ha reducido drásticamente el nivel de detalle en sus comunicados públicos. Antes, los reportes sobre fallecimientos incluían hasta tres páginas de información. Actualmente, esos documentos se limitan a resúmenes de apenas cuatro párrafos. Para organizaciones como LULAC, esta falta de transparencia dificulta que las familias y la sociedad conozcan la verdad. Consideran que los detalles omitidos podrían ayudar a entender mejor las circunstancias reales de cada fallecimiento. El caso de Lorenzo Salgado Araujo se suma ahora a una lista creciente de muertes bajo custodia migratoria que exigen respuestas claras y verificables. Su familia espera que la investigación anunciada aclare, de una vez, lo que realmente ocurrió esa mañana en Houston.
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Autor
Juan MoriPeriodista apasionado a los temas sociales, culturales y deportivos. Dos años de experiencia en “Nueva News”. Contacto: juannmori@gmail.com

