Apple subirá precios de Mac y iPad por escasez de chips
Apple subió el precio de dos las Mac y los iPad por la escasez de chips, y la inteligencia artificial ya encarece la tecnología de uso diario.
Rosa Vela

Apple subirá entre 100 y 300 dólares varios modelos de Mac y iPad por la escasez de chips de memoria. El ajuste ya golpea a familias, estudiantes y trabajadores que dependen de estos equipos para estudiar y producir.
La compañía atribuye el alza al encarecimiento de la memoria y el almacenamiento por la demanda de centros de datos de inteligencia artificial. El impacto no es menor, porque varios modelos populares ya superan umbrales clave para el presupuesto familiar.
¿Qué modelos subieron?
Apple aplicó el ajuste desde el 26 de junio de 2026. El movimiento alcanzó equipos muy vendidos, especialmente en la gama de entrada y media. La empresa confirmó subidas en varias Mac y iPad, mientras dejó sin cambios, por ahora, el precio base del iPhone, Apple Watch y AirPods. Sin embargo, el mensaje interno es claro: la presión sobre componentes sigue creciendo.

Entre los cambios más visibles están la MacBook de entrada, la MacBook Air de 512 GB y la MacBook Pro de 14 pulgadas. También subieron el iPad Air y el iPad Pro con conexión WiFi. Según The Boston Globe, el golpe más duro recae sobre estudiantes universitarios y creativos. Son usuarios que suelen depender de portátiles rápidas y tabletas potentes para trabajo, clase y edición.
¿Por qué subieron los precios?
Apple dijo que el problema está en la escasez de chips DRAM y NAND. Esos componentes son esenciales para la memoria y el almacenamiento de equipos electrónicos. La empresa explicó que los costos aumentaron de forma drástica por la demanda de centros de datos de inteligencia artificial. Ese crecimiento ha presionado la cadena de suministro en todo el mundo.
En otras palabras, la tecnología que alimenta herramientas de IA también está encareciendo computadoras de uso cotidiano. Lo que hoy se produce para grandes servidores termina afectando la laptop de un estudiante o el iPad de una familia. La Reserva Federal suele advertir que los aumentos de costos en insumos pueden trasladarse al consumidor final. Este caso encaja con esa lógica, porque la presión no viene solo por inflación general, sino por componentes escasos.
¿Cómo afecta al bolsillo?
El aumento de 100 a 300 dólares parece pequeño en números grandes. Pero en presupuestos ajustados puede cambiar toda una decisión de compra. Para muchas familias latinas, ese salto significa esperar unos meses más. O buscar equipos reacondicionados, modelos más antiguos o marcas más baratas.

También puede empujar a algunos usuarios hacia PC con Windows o tabletas Android. No siempre por preferencia, sino por necesidad económica. Apple mantiene programas educativos y opciones de equipos reacondicionados. Esas alternativas se vuelven más relevantes cuando el precio de entrada ya supera los 700 dólares.
La Comisión Federal de Comercio recomienda comparar garantías, costos ocultos y políticas de devolución. En compras tecnológicas de alto valor, esos detalles marcan la diferencia.
¿Conviene comprar ahora?
Si el equipo ya es urgente, esperar puede salir más caro. Eso aplica a estudiantes que inician clases, trabajadores que dependen del dispositivo o familias que comparten una sola computadora. Si no hay urgencia, la compra puede planearse mejor. Conviene revisar la tienda oficial, distribuidores autorizados y el mercado reacondicionado.
También es útil pensar en el uso real. No siempre hace falta una MacBook Pro de 1 999 dólares para estudiar o navegar. En muchos hogares, una MacBook Air o un iPad Air pueden bastar. La Asociación Nacional de Educadores ha subrayado en otros debates que el acceso a herramientas digitales influye en el rendimiento escolar. Por eso, cada aumento tecnológico pesa más en familias con hijos en edad escolar.
¿Esto puede extenderse a otros productos?
Sí. El alza no parece exclusiva de Apple. Otras tecnológicas ya enfrentan el mismo problema de suministro y también podrían ajustar precios. La expansión de centros de datos y la carrera por la inteligencia artificial han aumentado la demanda mundial de chips. Eso puede tocar consolas, laptops, discos, servidores y servicios en la nube.
Si la escasez continúa, el consumidor verá más ajustes. No solo en equipos nuevos, también en almacenamiento digital y servicios asociados. La Administración de Comercio Internacional ha señalado que las cadenas tecnológicas dependen de mercados globales muy sensibles. Cuando sube un insumo clave, el impacto se mueve rápido a otros productos.
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Autor
Rosa VelaPeriodista egresada de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Especializada en la cobertura de coyuntura nacional, política y noticias deportivas.
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