
Las comunidades latinas en EE.UU. enfrentan un problema silencioso pero grave: la exposición al agua contaminada. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), aunque el país tiene un suministro de agua potable seguro, ciertas regiones lidian con contaminantes como plomo, arsénico y nitratos. Estos afectan desproporcionadamente a los latinos, especialmente en áreas rurales y urbanas con infraestructura antigua. Desde el 27 de agosto de 2025, el tema ha ganado atención por su impacto en la salud.
Factores como tuberías en mal estado y tratamientos inadecuados elevan los riesgos. En estados como California y Texas, los sistemas de agua que sirven a comunidades latinas reportan niveles altos de contaminantes. Esto aumenta el riesgo de enfermedades graves. Aquí te contamos cómo afecta este problema, cómo detectarlo y qué hacer para protegerte.
Su impacto en comunidades latinas
Los latinos suelen vivir en áreas con mayor exposición a contaminantes, según la Agencia de Protección Ambiental (EPA). En condados con un 25% o más de población latina, los sistemas de agua violan normas de calidad al doble de la tasa nacional. Esto se debe a la cercanía a zonas industriales, pozos de petróleo o sistemas de agua antiguos. En Nogales, Arizona, muchos residentes latinos desconfían del agua del grifo, comparándola con riesgos como conducir ebrio.
La EPA destaca que contaminantes como el uranio y el arsénico son comunes en el suroeste, donde las comunidades latinas son numerosas. Los nitratos, provenientes de fertilizantes agrícolas, también son un problema. En California, los sistemas que sirven a poblaciones latinas tienen niveles de nitratos más altos, agravados por la sequía. Estas condiciones afectan la salud y generan desconfianza en el suministro público.
Los riesgos del agua contaminada
El agua contaminada puede causar serios problemas de salud. Los CDC señalan que provoca enfermedades gastrointestinales, problemas reproductivos y trastornos neurológicos. Los nitratos están asociados al cáncer colorrectal y defectos congénitos, según estudios de la EPA. Los niños, mujeres embarazadas y personas con sistemas inmunes débiles son los más vulnerables.

En Los Ángeles, los pozos cercanos a sitios industriales aumentan el riesgo de contaminación por plomo. En Nueva York, áreas con más residentes latinos tienen tuberías de plomo en mayor proporción. Estos problemas, ligados a inequidades estructurales, dificultan el acceso a agua segura. Las comunidades latinas, a menudo en barrios económicos cerca de fábricas, enfrentan mayores riesgos ambientales.
¿Cómo protegerse?
Detectar agua contaminada no es fácil, ya que sustancias como el plomo no tienen olor ni sabor. La EPA recomienda solicitar el informe anual de calidad al proveedor de agua. Si usas un pozo privado, contacta al departamento de salud local. Los análisis en laboratorios certificados, que cuestan entre 20 y 100 dólares, son una opción para verificar la seguridad.
Para reducir riesgos, la EPA sugiere “enjuagar” las tuberías dejando correr el agua fría durante 30 segundos a dos minutos si no se ha usado en horas. Usar agua fría para cocinar y evitar hervirla, ya que no elimina el plomo, es clave. Los filtros certificados pueden ayudar, pero deben estar diseñados para eliminar contaminantes específicos. La Organización Mundial de la Salud enfatiza que la higiene y el saneamiento son esenciales para prevenir enfermedades.
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Autor
Rosa VelaPeriodista egresada de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Especializada en la cobertura de coyuntura nacional, política y noticias deportivas.
