Una iglesia de Chicago desató un intenso debate navideño tras instalar un pesebre con un mensaje crítico hacia el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Aunque no es la primera vez que organizaciones religiosas abordan temas migratorios, el simbolismo de la escena provocó reacciones encontradas dentro y fuera de la comunidad.
¿Cuál es el mensaje detrás de este pesebre?
Para comenzar, el pesebre presenta a la Sagrada Familia separada por pequeñas barreras que recuerdan a centros de detención. Además, varias figuras llevan etiquetas con referencias a prácticas migratorias controvertidas. Según los responsables de la instalación, el objetivo es invitar a la reflexión sobre la realidad que viven miles de familias inmigrantes.
Desde enero pasado, Trump ha reforzado su política migratoria endureciendo detenciones y deportaciones, en algunas ciudades como CHicago, con el despliegue de la Guardia Nacional; ampliando la autoridad del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y limitado el acceso al asilo y a programas humanitarios.
Asimismo, los organizadores señalaron que la escena busca conectar el relato bíblico con las dificultades actuales de quienes huyen de la violencia o la pobreza y llegan a Estados Unidos. Por lo tanto, consideran que la representación es un acto pastoral, no político.
Reacciones en la comunidad
Sin embargo, la respuesta del público ha sido diversa. Por un lado, varios feligreses aplaudieron la iniciativa. Aseguran que la iglesia debe hablar de justicia social y apoyar a las familias vulnerables. Incluso algunos vecinos dejaron cartas de agradecimiento.
Por otro lado, críticos del montaje sostienen que un pesebre no debería usarse con fines de protesta. Argumentan que la Navidad es un momento de unión y que este tipo de expresiones podría polarizar aún más a la comunidad. Además, algunos consideran que la representación simplifica un tema complejo.
“Si Jesús hubiera nacido en Estados Unidos ahora mismo, ¿cómo sería su pesebre?”, se preguntaron los responsables de la iglesia bautista Lake Street, de la vecina ciudad de Evanston, al norte.
“Comenzamos a hablar sobre cómo íbamos a representar lo que estaba ocurriendo, conectado con la historia sagrada. Una familia inmigrante que tuvo que huir al ser perseguida por el rey Herodes. Vimos paralelos”, declaró a EFE Jillian Westerfield, la ministra asociada.

¿Cuál ha sido la postura de la iglesia?
Ante la controversia, los líderes religiosos insistieron en que el pesebre no pretende atacar a individuos ni instituciones. En cambio, afirmaron que busca abrir un diálogo respetuoso sobre políticas que, en su opinión, afectan a familias inmigrantes. También destacaron que la iglesia ha ofrecido apoyo legal y emocional a migrantes durante años, por lo que el montaje es coherente con su misión.
De igual forma, recalcaron que la muestra permanecerá disponible durante toda la temporada navideña, acompañada de actividades comunitarias y foros de reflexión.

Un debate que continúa
Mientras tanto, el pesebre se ha convertido en punto de visita para curiosos, activistas y críticos. Además, la polémica se ha trasladado a redes sociales, donde la discusión sigue activa.
En resumen, la instalación abrió un debate sobre los límites del arte religioso, la política migratoria y el papel de las iglesias en temas sociales. Aunque las opiniones siguen divididas, el pesebre anti-ICE logró lo que buscaba: que la comunidad hable, reflexione y cuestione su realidad.
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Autor
Walter VelasquezRedactor en temas de redadas y migración

