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El desarrollo del mundo, es la poética de las facultades éticas

¿Cómo despertar de los sistemas frívolos actuales? Descubre el poder de la mente poética para devolver la humanidad a un mundo tecnológico. Entra.

Flavia Corpus

Flavia Corpus

EL DESARROLLO DEL MUNDO; ES LA POÉTICA DE LAS FACULTADES ÉTICAS
EL DESARROLLO DEL MUNDO; ES LA POÉTICA DE LAS FACULTADES ÉTICAS

“Únicamente a través de la poesía, podremos despertar de los sistemas frívolos. Nos iluminaremos con la auténtica intuición artística que va más allá de lo que perciben los sentidos, intentando interpretar su mística envolvente. Tanto es así, que el mundo no vuelve a ser el mismo cuando le injertamos un buen sentimiento, enraizado a la mente poética que todos llevamos consigo”.

El camino de la autorreflexión y la unidad

Cualquier camino que queda por recorrer siempre se nos descubre como incierto y frágil. Por lo que el más mínimo instante debe llevarnos siempre a hacer un alto en el camino. Este espacio sirve para pensar en la continuidad o en el cambio de rumbo.

Lo que está claro es que todos los latidos reflexivos son necesarios para poder tomar conciencia de que nada somos por sí mismos. Protegemos, de este modo, tanto la dignidad individual como la convivencia sosegada entre pulsos diversos.

La singularidad de cada ser humano está ahí, en todas nuestras acciones y reacciones. Estas han de ser tomadas en libertad, pero a la vez con sentido responsable. Así se actuará en beneficio no únicamente de sus propios miembros, sino de toda la humanidad, que debe fraternizarse más pronto que tarde.

Frente a un mundo dominado por el materialismo

No podemos marcar la historia de nuestro linaje contradiciendo nuestro propio sentido natural viviente y humanitario. Al actuar así, nos tornamos más inhumanos y pasivos. Esto ocurre en parte porque el poder dominador todo lo corrompe.

El egoísmo hace de la vida, que debe ser un poema perfecto, una dolorosa pena vulgar. Se crea un escenario donde nadie reconoce a nadie, a no ser nada más que por el dinero. La venganza y el odio campean por todas las atmósferas existenciales, deshumanizándonos totalmente.

Rechacemos estos aires irreconciliables. Pongámonos a embellecernos hermanados para reconstruir espacios que nos muevan los corazones hacia el verso y la palabra. Dejémonos acompañar por poéticas antes que por políticas mundanas, movidas exclusivamente por el interés del maligno.

La lírica como refugio ante la era tecnológica

Pasemos, pues, de la equivocación humana ennegrecida al buen propósito de la lírica. Esta herramienta todo lo realza versando cosas humildes. Seamos esa pulsación esclarecedora y donante, reconstruyendo vínculos de auténtica amistad.

Precisamente, nuestra obligación radica en vivir una vida apacible conforme a la inspiración radiante. De esta manera, aquellos sufrientes y olvidados serán recibidos con compasión, solidaridad y amor. Jamás olvidemos que nos necesitamos entre sí.

Nadie puede excluirse y no protegerse. Esta cautela es vital en una época en la que millones de niños crecen con la inteligencia artificial. Ellos se desarrollan antes de que existan reglas para salvaguardarlos, mientras esta avanza más rápido que las normas para controlarla. Volvamos a la voz de poesía; así dejaremos de ser ciegos y no seremos sanguinarios.

Recuperar la mirada de la infancia

El desarrollo del orbe será un horizonte inclusivo de esperanza cuando los seres humanos conserven sus ojos de niño. Al igual que los verdaderos poetas, estos ojos sirven para adentrarse en lo melódico que nos circunda.

Nuestro santuario interior tiene que recomponerse para poder poetizarse. Así, el poder de los oligarcas tecnológicos se reducirá con la placidez bucólica. Debemos recordar que este poder muchas veces supera al de los mismos Estados.

Únicamente a través de la poesía, podremos despertar de los sistemas frívolos. Nos alinearemos al iluminarnos con la auténtica intuición artística que va más allá de lo que perciben los sentidos, intentando interpretar su mística envolvente. Tanto es así, que el mundo no vuelve a ser el mismo cuando le injertamos un buen sentimiento, enraizado a la mente poética que todos llevamos consigo.

El progreso integral y el valor del deber

Necesitamos el cambio y, para conseguirlo, hace falta una equitativa y armoniosa participación en los bienes. No podemos defraudar las expectativas de los pueblos y continuar viviendo en un caos permanente. Este entorno ya está atravesado por conflictos armados, desigualdad extrema, impunidad y una creciente fragmentación geopolítica.

La ciudadanía en su conjunto y el ser humano como tal deben estar en el centro del progreso. Este avance no ha de reducirse al simple crecimiento económico, sino que debe ser integral e integrador, como lo es el calor de hogar.

Tampoco cabe rendirse, pues sería lo último. El decoro es la épica del deber. Este valor, sumado al derecho de una justa protección social, nos hace ganar sosiego. Aunque el amor nos agite, este ha de costarnos para que sea verídico.

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Víctor CORCOBA HERRERO/ Escritor

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Flavia Corpus

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Flavia Corpus

Editora periodística de Nueva News especializada en política y migración.

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