El misterio que rodeaba a la familia hispana desaparecida a finales de enero en Alabama ha llegado a un desenlace verdaderamente trágico y desgarrador. Las autoridades locales del condado de Mobile confirmaron el jueves 12 de marzo de 2026 el hallazgo de tres cuerpos sin vida. La evidencia preliminar sugiere fuertemente que las víctimas son Aurelia Choc y sus dos hijos, quienes estaban desaparecidos desde hace semanas. El caso ha conmocionado profundamente a la comunidad migrante local y nacional.
Las autoridades confirmaron el descubrimiento durante una reciente conferencia de prensa. “Ayer por la tarde descubrimos los cuerpos de quienes creemos que eran la familia Choc”, informó oficialmente el sheriff Paul Burch. El funcionario policial añadió que las proporciones físicas de los restos encontrados coinciden directamente con las tallas de las víctimas buscadas. Las respectivas autopsias legales se están llevando a cabo para determinar formalmente las identidades.
El hallazgo se produjo en una propiedad rural donde, según los registros policiales, el principal sospechoso del crimen residió temporalmente. Todos los cuerpos estaban enterrados juntos, lo que añade un nivel de crueldad impactante al suceso. Las víctimas mortales serían Aurelia Choc Cac (40 años), su hija adolescente Niurka Zuleta Choc (17 años) y el pequeño Anthony García Choc (apenas 2 años). El más joven de la familia guatemalteca era ciudadano estadounidense por nacimiento.
¿Quién es el principal sospechoso?
El hombre señalado como el autor de este terrible asesinato fue identificado como Héctor Gamaliel Argueta Guerra. Se trata de un joven inmigrante salvadoreño de 27 años de edad que cuenta con un oscuro pasado criminal en su país de origen. Según información compartida por medios, el detenido pertenece a una peligrosa organización criminal conocida como “Los Sureños” y es sumamente violento. Las autoridades lograron arrestarlo tras una intensa persecución hace un mes.

La detención de Guerra no fue nada sencilla para las fuerzas del orden. Inicialmente, los agentes intentaron detener su vehículo durante un rutinario control de tráfico en el área. Sin embargo, el sospechoso huyó desesperadamente hacia una extensa zona boscosa, buscando evadir a la justicia. Finalmente, fue localizado varias horas después por una unidad táctica canina; estaba escondido debajo de una vivienda abandonada. Él ya enfrentaba cargos por secuestro y ahora su situación legal se agravó drásticamente.
Tras descubrirse los cuerpos enterrados, la fiscalía decidió acusarlo formalmente de triple asesinato, obstrucción a la justicia y maltrato de cadáveres. Debido a la brutalidad del caso y al asesinato de un infante, el estado de Alabama solicitará la máxima pena posible. El fiscal general del condado anunció que pedirán la pena de muerte para el imputado. “No hay absolutamente ninguna excusa, ¿qué motivo puede haber para matar a un niño de dos años?”, cuestionó indignado el sheriff Burch.
¿Cómo descubrieron la desaparición?
La trágica historia comenzó el 30 de enero de 2026, cuando la familia fue vista por última vez en su vivienda. La casa estaba ubicada en la calle Ben Hamilton Road, dentro del tranquilo condado de Mobile. Las alarmas sonaron cuando un vecino cercano notó que Aurelia no se había presentado a su trabajo habitual y nadie respondía en la casa. Él decidió llamar inmediatamente a la policía para solicitar una rápida verificación de bienestar.

Cuando los agentes policiales ingresaron a la residencia, descubrieron una escena verdaderamente inquietante y sumamente inusual. Los investigadores encontraron varias manchas de sangre esparcidas por diferentes zonas del hogar. Esto sugería claramente que había ocurrido un violento enfrentamiento físico en el interior. No obstante, las puertas y ventanas no mostraban ningún signo de entrada forzada. Resultaba extraño que los teléfonos móviles personales y el dinero en efectivo de la familia siguieran intactos dentro de la casa.
Otro hallazgo macabro en la escena del crimen aumentó la preocupación policial. Faltaba el colchón del dormitorio principal y una canasta grande para guardar ropa sucia. Las demás prendas de la habitación estaban volcadas y tiradas en el suelo de manera caótica. Posteriormente, los investigadores revisaron diversas cámaras de seguridad vecinales y lograron vincular al sospechoso salvadoreño con el caso. Identificaron una sospechosa furgoneta negra, conducida por él, estacionada frente a la vivienda la madrugada de las misteriosas desapariciones.
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Autor
Rosa VelaPeriodista egresada de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Especializada en la cobertura de coyuntura nacional, política y noticias deportivas.

