Mexicano con DACA enfrenta cargos por complot en la UFC
Un mexicano con DACA fue acusado de liderar un presunto complot contra la UFC en la Casa Blanca; el caso sigue en tribunales.
Rosa Vela

El Departamento de Seguridad Nacional informó que Abraham Hermosillo Álvarez, un ciudadano mexicano con DACA, fue arrestado por su presunta participación en un complot contra un evento de la UFC en la Casa Blanca. Las autoridades lo señalan como el organizador principal de un plan que buscaba atacar a asistentes y funcionarios.
El caso se vincula con el evento UFC America 250, realizado en los alrededores de la Casa Blanca. Según el Departamento de Justicia, Hermosillo Álvarez fue detenido el 14 de junio en Omaha, Nebraska. Junto con otras 4 personas, enfrenta acusaciones federales por conspiración para cometer asesinato y por planear actos violentos en terrenos presidenciales.
La investigación aún está en curso y ningún acusado ha sido declarado culpable. Sin embargo, el caso ya generó debate por la magnitud de las acusaciones, el uso de mensajería cifrada y la presencia de armas y drones en la supuesta planificación. El FBI aseguró que actuó con rapidez para impedir un ataque de gran escala.
¿Qué se le atribuye a Hermosillo Álvarez?
Las autoridades federales sostienen que Hermosillo Álvarez habría coordinado el plan bajo el alias de “Shepherd”. En conversaciones privadas, según el expediente, se habló del uso de drones y francotiradores. El objetivo habría sido causar el mayor número posible de víctimas.
Los cargos incluyen conspiración para cometer asesinato y conspiración para cometer actos violentos en terrenos de la Casa Blanca. También se investiga la participación de Tycen C. Proper, Bryan Omar Roa, Michael Alan Thomas y Daniel K. Eskridge. Todos permanecen bajo proceso judicial.
El Departamento de Seguridad Nacional indicó que el mexicano ingresó a Estados Unidos con una visa de turista B2. Esa visa habría expirado en diciembre de 2001. Más tarde, recibió protección bajo DACA en 2014, durante el gobierno de Barack Obama.
La subsecretaria interina de Asuntos Públicos del DHS, Lauren Bis, afirmó que Hermosillo Álvarez nunca debió permanecer en el país. Ese mensaje conecta el caso penal con el debate migratorio. También refuerza la presión política sobre el programa DACA.
¿Cómo llegó el caso a las autoridades?
Según el expediente divulgado por el DOJ, el FBI detectó la amenaza antes del evento. La alerta surgió el 10 de junio. Eso permitió una operación interestatal para detener a los sospechosos en varios estados.
Las detenciones ocurrieron en Ohio, Missouri, Nebraska y California. El gobierno federal sostiene que la red estaba preparada para un ataque de gran impacto. En el centro del plan, según los fiscales, estaba la idea de atacar asistentes y funcionarios.
El Departamento de Justicia describió la investigación como una conspiración para ejecutar un “evento de bajas masivas”. Ese tipo de lenguaje suele usarse en casos de terrorismo o violencia política. En este expediente, la acusación todavía debe probarse en tribunales.

Las autoridades también aseguran que se compartieron detalles del plan en un grupo de mensajería cifrada. Ese dato sugiere una planificación cuidada y cerrada. Además, muestra que el caso no nació de un impulso aislado.
La Casa Blanca no ha ofrecido una respuesta pública detallada sobre la seguridad del evento. Pero el operativo federal evitó que el caso escalara a un ataque real. Eso, por ahora, es el punto central de la investigación.
¿Qué implica esto para DACA?
El caso coloca a DACA otra vez en el centro del debate nacional. El programa protege temporalmente a ciertos migrantes que llegaron siendo niños. Sin embargo, no concede ciudadanía ni elimina otros procesos penales.
Según USCIS, los beneficiarios de DACA deben cumplir requisitos específicos y mantener buen historial. Una investigación penal grave puede complicar por completo su situación migratoria. En casos así, el riesgo de detención y remoción aumenta.
Ese matiz es importante. Tener DACA no impide automáticamente enfrentar cargos federales. Tampoco garantiza protección si el beneficiario es acusado de delitos graves. Por eso, cada caso debe evaluarse de manera individual.
La controversia también alcanza el discurso político. Algunos sectores usan este caso para cuestionar el programa. Otros insisten en no mezclar una acusación individual con el universo completo de jóvenes protegidos por DACA. El proceso judicial deberá separar ambas cosas.
La Unión Estadounidense de Libertades Civiles suele recordar que toda persona acusada conserva derechos legales básicos. Eso incluye defensa, debido proceso y presunción de inocencia. En este caso, esos principios siguen vigentes.
¿Qué sigue ahora?
El proceso apenas comienza. Hermosillo Álvarez y los otros acusados deberán responder ante la justicia federal. Si los cargos se sostienen, podrían enfrentar penas severas. Si no, la fiscalía tendrá que ajustar su teoría del caso.
ICE también emitió una orden de retención migratoria contra Hermosillo Álvarez. Eso significa que, además del caso penal, existe una posible consecuencia migratoria. Si no obtiene alivio legal, podría iniciar un proceso de expulsión.
El desenlace dependerá de la evidencia, de la defensa y de las audiencias federales. Por ahora, el gobierno destaca que el ataque fue frustrado. La defensa, en cambio, tendrá que responder a cargos muy graves y a pruebas que aún serán examinadas.
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Autor
Rosa VelaPeriodista egresada de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Especializada en la cobertura de coyuntura nacional, política y noticias deportivas.

