Mascotas en Nueva York: Qué exige la nueva ley SCOOP a los dueños
Nueva York aprueba la Ley SCOOP: bolsas gratis, compostaje y educación para frenar el aumento de excrementos caninos en la ciudad.
Juan Mori

El problema de los excrementos de perros en Nueva York dejó de ser una molestia aislada. Ahora es un asunto de limpieza urbana que ocupa un lugar central en la agenda del Ayuntamiento.
Este jueves, el Consejo Municipal aprobó la Ley SCOOP. Se trata de un paquete de cuatro iniciativas que busca facilitar que los dueños recojan los desechos de sus mascotas. Al mismo tiempo, la norma intenta reducir la cantidad de heces abandonadas en calles, aceras y parques.
La aprobación llega después de un invierno especialmente complicado para la ciudad. Las tormentas de nieve consecutivas provocaron que los residuos caninos quedaran ocultos bajo la nieve. Reaparecieron apenas comenzó el deshielo.
Quejas que no dejaron de crecer
Durante los dos primeros meses del año, el servicio 311 recibió 821 quejas por excrementos de perros. La cifra representó un aumento de 35.8% frente al mismo periodo de 2025.
Desde entonces, el volumen acumulado creció todavía más. Según datos difundidos por CBS News, la ciudad contabilizó 2,926 quejas en lo que va de 2026. Brooklyn lideró con 897 reportes, seguido por El Bronx con 759, Manhattan con 615, Queens con 568 y Staten Island con 86.
Esa cifra total representa un incremento de 45.5% respecto al mismo periodo del año anterior. Un informe de la presidencia del distrito de Manhattan calificó el invierno 2025-2026 como el peor registrado en seis años de mediciones. Febrero de 2026 fue, de hecho, el mes con más quejas de toda esa serie histórica.
¿Qué cambia con la Ley SCOOP?
Uno de los cambios más visibles será la instalación de dispensadores de bolsas para excrementos. Se colocarán junto a los cestos públicos de basura en toda la ciudad.
La iniciativa fue impulsada por la presidenta del Ayuntamiento, Julie Menin. La norma obliga al Departamento de Saneamiento (DSNY) a instalar y llenar estos dispensadores en los contenedores públicos. La legislación contempla al menos 1,200 puntos de suministro en todo Nueva York.
La medida busca atacar una de las excusas más comunes entre los dueños que no recogen los desechos: no tener una bolsa a mano. El reto estará en mantener los dispensadores abastecidos. El propio DSNY había advertido que no cuenta con recursos suficientes para reponer bolsas de forma rutinaria y a gran escala.
Educación pública y compostaje en parques
La SCOOP Act también establece una campaña de educación pública. Explicará los riesgos sanitarios de los excrementos y las obligaciones legales de los propietarios.
Los materiales estarán disponibles en inglés y en los idiomas designados por la ciudad. La campaña deberá comenzar dentro de los 90 días posteriores a la entrada en vigor de la ley.
Otra de las apuestas de la nueva legislación mira más allá de la basura convencional. El Departamento de Parques y Recreación deberá poner en marcha un programa piloto de compostaje. Recolectará excrementos en parques caninos para destinarlos a ese fin.
El plan contempla la participación de grupos de voluntarios con experiencia en el mantenimiento de estos espacios. En los parques seleccionados podrán instalarse contenedores específicos. También se suministrarán bolsas compostables.
Parks deberá informar públicamente cuánto desecho se recolectó y compostó. Tendrá que precisar dónde se usó el compost, qué tan eficaz resultó el programa y qué obstáculos surgieron.
Señalización reforzada en espacios públicos
La ciudad también reforzará la información visible para los visitantes de parques. Deberá haber letreros en entradas y salidas que recuerden la obligación de retirar los excrementos.
Las nuevas disposiciones alcanzan playas, zonas de ejercicio, áreas de juego, espacios para picnic y parques para perros. La señalización incluirá también las sanciones asociadas al incumplimiento.
Una de las bandas legislativas del paquete, impulsada por el concejal Justin Sánchez, del Bronx, apunta a otro frente. Enviará al DSNY a limpiar cuadras que acumulen más de tres quejas de excrementos en una semana.
Una multa que ya existe
La nueva legislación no elimina la obligación vigente de recoger los excrementos. Dejar las heces de un perro en la vía pública puede acarrear una multa de $250 dólares.
El problema para las autoridades ha sido la dificultad de hacer cumplir esa norma. Los funcionarios deben encontrar al dueño en el momento exacto en que no recoge los desechos.
Por eso, el paquete aprobado apuesta por una estrategia más amplia que simplemente aumentar las sanciones. Bolsas disponibles, información, señalización, compostaje y vigilancia forman parte de un mismo intento. Buscan modificar una conducta que parece pequeña, pero que tiene consecuencias acumulativas en una ciudad de millones de habitantes.
La iniciativa tendrá, además, un costo relativamente bajo para el presupuesto municipal. Según detalles recogidos por el New York Post, la ciudad prevé destinar alrededor de $180,000 durante el año fiscal 2027 para poner en marcha estas medidas.
La ciudad también planea impulsar una «NYC Scoop Patrol». Menin señaló que incluirá eventos comunitarios y jornadas de limpieza, con participantes que recibirán calcomanías de reconocimiento.
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Autor
Juan MoriPeriodista apasionado a los temas sociales, culturales y deportivos. Dos años de experiencia en “Nueva News”. Contacto: juannmori@gmail.com
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