La crisis en Irán sacude a Wall Street y fortalece al dólar
Wall Street sufre por la guerra en Irán. El petróleo se dispara por bloqueo en el Estrecho de Ormuz, el dólar sube y las bolsas luchan por mantenerse estables.
Rosa Vela

Wall Street cerró su jornada del lunes 2 de marzo de 2026 con pérdidas tras experimentar una altísima volatilidad debido a la extrema tensión en el Medio Oriente. Las acciones, los bonos y el mercado energético reaccionaron negativamente ante el estallido militar entre Estados Unidos e Irán. Los inversores reevalúan sus estrategias comerciales mientras temen que el conflicto desate una nueva crisis inflacionaria.
El mercado bursátil enfrentó una jornada mixta llena de fuertes contrastes. El Dow Jones Industrial, que es el principal indicador de la bolsa, cerró la sesión con una leve caída del 0.15% tras recuperarse parcialmente. Por su parte, el índice S&P 500 logró moderar sus pérdidas después de hundirse inicialmente hasta un 2.5% durante la convulsa mañana comercial.
Sin embargo, los activos considerados seguros experimentaron un importante repunte en su valor. El dólar estadounidense y el oro se fortalecieron considerablemente ante el creciente nerviosismo inversor. Asimismo, el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años superó la barrera del 4% debido al replanteamiento sobre futuros recortes en las tasas.
¿Cómo reaccionó el mercado petrolero?
El sector energético fue el gran protagonista debido a la posible interrupción del suministro crudo global. El petróleo de referencia internacional Brent avanzó drásticamente y llegó a cotizar por encima de los 85 dólares durante la agitada jornada financiera. El temor generalizado a una guerra total en el Medio Oriente disparó las alarmas sobre un posible shock severo de oferta.

El foco de preocupación se centra en el crucial Estrecho de Ormuz, controlado directamente por el régimen de Teherán. Por este pequeño canal navega aproximadamente el 20% de todo el tráfico marítimo de crudo del mundo. Las recientes amenazas iraníes de impedir el paso han paralizado el comercio, elevando los precios del petróleo.
Expertos de instituciones prestigiosas advierten sobre las graves implicaciones económicas mundiales de este estancamiento. El profesor Jan Rosenow, de la Universidad de Oxford, señaló que el impacto final dependerá de la duración exacta del conflicto bélico. Algunos analistas pesimistas incluso prevén que, si la guerra escala, el barril de petróleo superará fácilmente los 100 dólares internacionales.
¿Qué factores amortiguaron el golpe en las bolsas?
A pesar del profundo pánico inicial, Wall Street logró borrar gran parte de sus pérdidas diarias gracias al empuje de 2 sectores clave. El sólido avance de las importantes acciones energéticas y tecnológicas estabilizó significativamente los principales indicadores. Además, los operadores aprovecharon la caída de los precios tempranos para realizar rápidas y masivas compras de oportunidad.

Las declaraciones gubernamentales también ayudaron a calmar los tensos mercados financieros durante la tarde. El anuncio de posibles escoltas navales estadounidenses en Ormuz enfrió parcialmente la desenfrenada especulación petrolera comercial. Asimismo, analistas del mercado argumentan que un posible cambio de régimen en Irán beneficiaría las acciones y aumentaría la oferta a largo plazo.
Por otro lado, la subida del crudo benefició indirectamente a las grandes empresas petroleras listadas. Compañías multinacionales como Chevron y ExxonMobil registraron grandes ganancias que contrarrestaron las fuertes caídas sufridas por el golpeado sector de las aerolíneas. Las empresas de transporte aéreo son extremadamente vulnerables al rápido encarecimiento del combustible internacional.
¿Qué papel juegan las tasas de interés?
La nueva crisis geopolítica desvanece las fuertes esperanzas de obtener tasas de interés mucho más bajas. Antes del conflicto, el mercado descontaba plenamente que la Reserva Federal (Fed) aplicaría 2 grandes recortes en el 2026. Sin embargo, el repunte abrupto del costo energético amenaza con frenar en seco el proceso general de desinflación estadounidense.

Altos funcionarios de la Reserva Federal mostraron una evidente cautela respecto a sus próximas decisiones monetarias. Neel Kashkari, líder de la Fed en Minneapolis, admitió públicamente sus serias dudas sobre aplicar un recorte este año incierto. Las autoridades argumentan que es demasiado prematuro calcular el verdadero impacto prolongado del conflicto sobre los persistentes índices inflacionarios.
En este complejo contexto, las monedas de las economías emergentes latinoamericanas sufrieron duros golpes cambiarios. El peso chileno, el real brasileño y el peso mexicano cayeron significativamente frente a la fortaleza del billete verde norteamericano. Los inversionistas optaron masivamente por refugiar sus capitales en dólares, previendo una extensa inestabilidad global en los próximos meses del año.
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Autor
Rosa VelaPeriodista egresada de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Especializada en la cobertura de coyuntura nacional, política y noticias deportivas.
