Cómo abrir una cuenta de inversión para tus hijos en EE.UU.
Cuentas Trump y de custodia: así crece el ahorro infantil en EE. UU. y por qué hablar de dinero en casa desde temprano es clave.
Juan Mori

Hace poco, una pareja de treinta y tantos años recibió una llamada inesperada de sus padres. Le preguntaban por su número de Seguro Social. Después de confirmar que no era una estafa, entendió el motivo. Sus abuelos le habían abierto una cuenta de inversión al nacer. Doce años después de cumplir la mayoría de edad, recién se enteraba de que era dueño de acciones de Coca-Cola.
La historia no es tan rara como parece. Miles de familias hispanas en EE. UU. abren cuentas similares para sus hijos, pero muchas veces olvidan explicarles cómo funcionan. Ese vacío puede costar caro cuando el dinero finalmente llega a manos del joven propietario.
Ahora el panorama se vuelve más relevante. Gracias a la Ley «One Big Beautiful Bill», aprobada el año pasado, nace un nuevo instrumento llamado Cuenta Trump. Millones de menores crecerán con una cartera de inversión a su nombre, algo que The New York Times describió recientemente como el surgimiento de una nueva clase de inversores infantiles.
Qué son las Cuentas Trump y las cuentas de custodia
Antes de las Cuentas Trump, la opción más común era abrir una cuenta de custodia. Existen dos tipos principales: UGMA y UTMA. Ambas siguen una lógica parecida. El dinero pertenece legalmente al menor desde el inicio.
El control pasa a manos del joven entre los 18 y los 25 años, según el estado donde viva. Una vez que toma posesión de los fondos, puede usarlos para lo que quiera. Esa libertad las diferencia de instrumentos más específicos, como las cuentas 529 destinadas solo a educación. Como en cualquier cuenta de corretaje, las ganancias generan impuestos sobre las ganancias de capital al momento de vender.
Las Cuentas Trump funcionan distinto. Un adulto puede aportar hasta $5,000 por niño cada año. Al cumplir 18 años, el joven hereda algo parecido a una IRA tradicional. Existen excepciones para gastos educativos y compra de vivienda, pero fuera de esos casos, retirar dinero antes de los 59 años y medio implica pagar impuesto sobre la renta más una penalización del 10%.
Ese diseño busca fomentar el ahorro a largo plazo. Sin embargo, los expertos advierten que las reglas no bastan si nadie explica su funcionamiento a tiempo.
El poder del interés compuesto explicado con números
Jon Lapp, planificador financiero certificado de Haven Financial Advisors, ha visto de cerca los riesgos de la falta de preparación. Según explica, muchos jóvenes de 18 años no están listos para administrar sumas de dinero considerables.
En el mejor escenario, ese dinero se gasta sin cumplir ninguna meta financiera real. En el peor, el joven ya gastó los fondos cuando llega la factura de impuestos por retirar antes de tiempo.
Los números respaldan la urgencia de educar temprano. Investigadores de Morningstar calcularon el resultado de aportar $1,000 anuales desde el nacimiento a una Cuenta Trump. A los 18 años, ese titular tendría más de $50,000 disponibles.
La cifra suena tentadora para gastar de inmediato. Pero Morningstar también proyectó qué pasa si esa persona no vuelve a aportar nada después de los 18 años. El resultado a los 55 años superaría los $850,000, gracias únicamente al interés compuesto acumulado con el tiempo.
Esa diferencia entre gastar hoy o esperar décadas resume el desafío central de estas cuentas. El dinero puede transformar el futuro financiero de un joven, pero solo si entiende su verdadero potencial.
La clave: hablar de dinero desde temprano
Megan McCoy, terapeuta financiera y profesora de la Universidad Estatal de Kansas, insiste en que la conversación debe empezar mucho antes de que el joven cumpla 18 años. Según ella, si la meta es reducir el estrés financiero futuro, el dinero no puede sentirse como una sorpresa caída del cielo.
La recomendación de los expertos parte de principios básicos. Gastar menos de lo que se gana, ahorrar el excedente e invertirlo con inteligencia. Esas reglas simples deben repetirse durante años, adaptándose a la edad del niño.
También conviene explicar las implicaciones fiscales de cada tipo de cuenta. Si los fondos crecieron en una cuenta de custodia, el joven pagará impuesto sobre las ganancias al vender. Si retira dinero de una Cuenta Trump antes de tiempo para un gasto no autorizado, enfrentará una penalización adicional.
En casos fiscales complejos, McCoy sugiere buscar ayuda profesional apenas el joven asuma el control de su cuenta. Esa orientación externa puede evitar errores costosos en los primeros años de independencia financiera.
Más allá de los números, lo esencial es hablar sobre metas. McCoy propone preguntar qué se gana al posponer la gratificación inmediata para alcanzar objetivos más grandes en el futuro. No se trata de imponer una meta única, sino de ayudar al joven a poner en palabras sus propios sueños financieros.
Para las familias hispanas que empiezan a explorar estas herramientas, el mensaje es claro. Abrir una cuenta de inversión para un hijo es solo el primer paso. El verdadero valor aparece cuando esa inversión viene acompañada de conversaciones constantes sobre dinero, metas y decisiones a largo plazo.
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Autor
Juan MoriPeriodista apasionado a los temas sociales, culturales y deportivos. Dos años de experiencia en “Nueva News”. Contacto: juannmori@gmail.com
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