Trump defiende intervención en FIFA: “Diremos que hubo fraude”
Donald Trump vinculó su gestión en la FIFA con el fraude de 2020 y reavivó la polémica por el caso Balogun.
Rosa Vela

Donald Trump volvió a mezclar fútbol y política al defender su intervención en FIFA con un argumento ya conocido: dijo que, si perdían, muchos hablarían de fraude. La frase reabrió el debate sobre Folarin Balogun, la independencia del organismo y la presión del poder político.
El presidente comparó la polémica del Mundial con sus viejas denuncias sin pruebas sobre las elecciones de 2020. Su comentario amplificó un caso deportivo que ya había encendido críticas en Bélgica y en Europa.
¿Qué dijo Trump?
Trump aseguró en la Casa Blanca que no veía falta en la jugada de Balogun. También sostuvo que, si Estados Unidos perdía, la decisión quedaría marcada por sospechas. En su explicación, el mandatario usó una comparación directa con 2020. Dijo que, si Bélgica ganaba, algunos dirían que el partido fue “rigged”, es decir, amañado.

Esa frase no pasó desapercibida. La elección del término cargó de contenido político una decisión que, en teoría, debía permanecer dentro del ámbito disciplinario del fútbol. Trump además insistió en que el árbitro era “sospechoso”. Esa acusación sin pruebas volvió a tensionar el cruce entre narrativa presidencial y autoridad deportiva.
¿Cómo respondió FIFA?
FIFA no respaldó la idea de que la decisión fuera política. Su postura fue que el Comité Disciplinario actuó con autonomía y aplicó el reglamento. Infantino ya había dicho que los órganos judiciales son independientes. También explicó que las resoluciones se toman con base en el Código Disciplinario y en los hechos del caso.
La medida se apoyó en el artículo 27 del código. Ese punto permite suspender la ejecución de una sanción por 1 año, sin borrar la roja del registro. El texto oficial de FIFA deja claro que el comité puede suspender una sanción previa. Esa flexibilidad explica por qué Balogun quedó disponible para el duelo ante Bélgica.
¿Por qué crece la controversia?
Porque la decisión abrió una grieta sobre el trato desigual en el torneo. Bélgica presentó una objeción y dijo que FIFA trató su consulta como una apelación inadmisible. El seleccionador belga, Rudi Garcia, fue más duro. Dijo que la decisión de FIFA parecía salida de “April Fool’s Day” y sostuvo que contradice el espíritu del juego.

UEFA también intervino y habló de una decisión “incomprehensible” e “injustifiable”. Esa reacción elevó el conflicto más allá de una sola jugada. La presión pública ya no gira solo alrededor de Balogun. También alcanza a la credibilidad de FIFA y a la forma en que responde ante gobiernos poderosos.
¿Qué cambia para Estados Unidos?
La selección estadounidense gana una ventaja deportiva clara. Balogun puede jugar ante Bélgica en los octavos de final y eso cambia el plan ofensivo. El partido se juega en Lumen Field, con capacidad para 68 740 personas, según la cobertura deportiva difundida en español.
Pero el costo institucional puede ser más alto. Cuando el presidente dice que habló con FIFA y luego usa el lenguaje del fraude, el caso deja de ser solo futbolístico. Ese gesto refuerza una estrategia política conocida. Trump convierte disputas públicas en narrativas de combate, desconfianza y victoria personal.
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Autor
Rosa VelaPeriodista egresada de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Especializada en la cobertura de coyuntura nacional, política y noticias deportivas.

