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Brote del mal del legionario en Nueva York: ¿Qué saber?

Nueva York investiga un brote de mal del legionario en el Upper East Side. Las autoridades del área de salud piden vigilar síntomas y conservar la calma.

Rosa Vela

Rosa Vela

Brote del mal del legionario en Nueva York: ¿Qué saber?
Brote del mal del legionario en Nueva York: ¿Qué saber?

Nueva York investiga un brote de mal del legionario en el Upper East Side, con 23 casos confirmados y 17 hospitalizaciones. Las autoridades creen que la fuente está en una o varias torres de enfriamiento de los vecindarios Carnegie Hill y Yorkville.

El Departamento de Salud de la ciudad aseguró que el agua del grifo sigue siendo segura. También indicó que el riesgo no proviene de la plomería de los edificios, sino de torres de enfriamiento que dispersan gotas contaminadas. La investigación sigue activa y las autoridades están analizando todas las torres del área.

La alerta es especialmente importante para quienes viven, trabajan o visitaron recientemente los códigos postales 10028, 10128 y 10075. El mal del legionario no se transmite de persona a persona, pero sí puede causar una neumonía grave si no se detecta a tiempo.

¿Qué es el mal del legionario?

El mal del legionario es una forma de neumonía causada por la bacteria Legionella. Esta bacteria crece en agua tibia y suele propagarse en sistemas complejos de edificios. Puede encontrarse en duchas, jacuzzis y torres de enfriamiento.

Brote del mal del legionario en Nueva York: ¿Qué saber?
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La infección ocurre al inhalar pequeñas gotas de agua contaminada. En hospitales, pacientes muy vulnerables también pueden contagiarse por agua o hielo contaminados. Los síntomas suelen tardar entre 2 y 14 días en aparecer.

Los signos más comunes son tos, fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares y falta de aire. En algunos casos también aparecen confusión, diarrea o náusea. La enfermedad recibe su nombre de un brote ocurrido en 1976 entre asistentes a una convención de la Legión Americana en Filadelfia.

¿Quién corre más riesgo?

No todas las personas tienen el mismo nivel de peligro. El riesgo aumenta en mayores de 50 años, fumadores, personas que vapean y quienes tienen enfermedades pulmonares crónicas. También corren más riesgo quienes tienen el sistema inmunitario debilitado.

La rapidez en el diagnóstico es clave. Si no se trata, la enfermedad puede empeorar durante la primera semana OMS. Las complicaciones incluyen insuficiencia respiratoria, shock e insuficiencia renal o multiorgánica.

Por eso, las autoridades piden atención médica inmediata ante síntomas parecidos a una gripe. Esto es más urgente si la persona estuvo recientemente en la zona afectada. Los médicos pueden iniciar antibióticos apropiados antes de que el cuadro se complique.

¿Cómo se está controlando el brote?

El Departamento de Salud de Nueva York está tomando muestras y analizando el agua de todas las torres de enfriamiento de la zona. Si alguna da positivo, sus dueños deberán hacer una remediación completa.

Exposición al agua contaminada afecta a comunidades latinas en EE.UU.
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Las autoridades remarcan que los residentes pueden seguir bebiendo agua del grifo, bañándose, duchándose y cocinando con normalidad. También pueden seguir usando los aires acondicionados, porque esos equipos no enfrían con agua para el aire interior.

Este punto es importante para evitar pánico innecesario. El problema no está en la red de agua potable, sino en sistemas de enfriamiento que pueden liberar aerosol contaminado. La diferencia técnica ayuda a entender por qué no se ordenaron restricciones generales de consumo de agua.

¿Qué puede hacer la gente en casa?

La OMS recomienda que los responsables de edificios mantengan programas de control del agua. Eso incluye limpiar y desinfectar torres de enfriamiento con regularidad y mantener niveles adecuados de cloro en spas y piscinas.

En el hogar también hay acciones simples. Las autoridades de Nueva York sugieren vaciar las mangueras de jardín, limpiar filtros de agua según las instrucciones del fabricante y revisar el cloro en jacuzzis y piscinas.

Además, recomiendan purgar los calentadores de agua caliente 2 veces al año. Estas medidas no eliminan todos los riesgos, pero sí reducen la posibilidad de que la bacteria crezca en ambientes domésticos o en sistemas pequeños.

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Rosa Vela

Autor

Rosa Vela

Periodista egresada de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Especializada en la cobertura de coyuntura nacional, política y noticias deportivas.

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